Gervaise, Claude ( 1786-1826)


Nacionalidad: francesa.

Las actividades del compositor se sitúan en Paris alrededor de los años 1550, donde un documento le cita como « musicien compositeur ».

Cuarenta de sus Chansons à 3 te 4 voces fueron publicadas por Pierre Attaingnant entre 1545 te 1556.

Según Brossard, habría publicado en 1555 un Livre de Viole conteniendo una breve instrucción para este instrumento, libro que no se conserva.

Pero Gervaise es conocido sobretodo por sus libros de Danceries à cuatro te cinq parties, publicados entre 1545 y 1556 por Attaingnant. Solamente 3 de estos libros se conservan, sin indicación de interpretación instrumental, pero seguramente dedicados a los violines, oboes, y cornamusas. En 1908, H. Expert en su obra Les Maîtres Musiciens ha editado una selección de estas danzas. Contienen branles y pavanas, gaillardes. Gervaise hizo un papel de arreglista de las canciones polifónicas de Certon, Janequin o Dutertre.


 

 

Juan del Encina  (Espanya, 1468-1529)


Nacionalidad:Poeta dramático y compositor español.

 Su verdadero nombre era Juan de Fermoselle, considerado el fundador del teatro español. Nació cerca de Salamanca y estudió en la universidad de Salamanca. Fue miembro de la casa del duque de Alba, director musical del Papa León X en Roma y, tras ser ordenado sacerdote en 1519, prior de León. Escribió catorce obras, ocho de las cuales son églogas o poemas pastorales acompañados de música y danza. Sus églogas fueron las primeras obras de teatro profanas escritas en España. También se le considera un maestro del villancico (composición poética musical generalmente para tres o cuatro voces). Gran parte de su poesía y su música está recogida en el monumental Cancionero de Palacio (c. 1500) de la época de los reyes Isabel y Fernando.

La mayor parte de la obra musical de Juan del Encina corresponde a sus años en la corte de los duques de Alba, a partir de 1492 y hasta su marcha a Roma hacia 1500 (el mismo compositor alude al hecho de haberlas compuesto antes de los veinticinco años).

Su música es heredera de la tradición polifónica borgoñesa y francesa que había llegado a España a través de compositores como Joannes Wreede, naturalizado en nuestros cancioneros como Juan de Urrede, pero sufre en manos de Encina un proceso de simplificación que aparta a sus piezas de sutilezas contrapuntísticas como las que encontramos en la obra de Josquin Desprez o Jacob Obrecht. Por el contrario, Encina simplifica su estilo poniéndose de este modo del lado de los compositores que, hacia 1500, comienzan una simplificación de la polifonía a partir de la sustitución de la mezcla de líneas melódicas independientes por series de acordes y frases breves y bien definidas en las que predomina la homofonía. Esta forma de composición ha de encontrar su huella en la labor editorial de impresores como el italiano Ottaviano de Petrucci o, ya en el XVI, el francés Pierre Attaignant, que buscarán la publicación de piezas polifónicas fáciles pero de calidad con las que satisfacer la demanda de un público aficionado a hacer música en casa.
 Contrasta, sin embargo, esto con lo que afirmamos arriba sobre el carácter cortesano de la música de Encina. No debemos apartar la posibilidad de que nuestro autor se encontrase en la corte salmantina del duque de Alba con una capilla no demasiado bien preparada y que tuviera que recurrir al empleo de mecanismos simples en sus obras. En este tipo de polifonía, las voces principales son el tiple, que lleva siempre la melodía, y el contra 2 o contra bajo (equivalente de la moderna voz de bajo), que es el cimiento armónico de la pieza. La voz del tenor, tan importante en la polifonía previa (y en la posterior hasta el siglo XVII) por ser el origen melódico de la pieza sobre la que se contrahacía el tiple, tiene en la obra de Encina un papel de mero relleno armónico. Respecto del contra 1 o contra alto (la voz de alto actual), no siempre aparece, pues fue frecuente en la polifonía del XV la armonización a tres voces de la melodía. En total, 29 de las canciones de Encina son a tres voces. En ocasiones, por simple cuestión de moda, se añadía una cuarta voz a piezas a tres. Tales añadidos no tenían por qué ser de la misma mano que compuso la obra original, y éste parece ser el caso de la versión que el Cancionero musical de Palacio guarda de "No tienen vado mis males", a cuatro voces y con el alto 1 tachado para añadir otro, frente a la armonización a tres que de la misma pieza conserva el Cancionero musical de Elvás y que parece haber sido la original.
Desde una perspectiva formal, la obra de Encina se reduce a dos modalidades: el villancico y el romance, caracterizado el primero por la presencia de dos secciones musicales y el segundo por la de una sola. El villancico toma la forma básica del virelai francés, que no es otra que la del zéjel castellano, que consta de dos secciones musicales que se alternan de forma A B B A, correspondiendo la sección A con el estribillo y la vuelta, y B con las mudanzas. En los villancicos de Encina encontramos, no obstante, la particularidad de emplear el mismo material sonoro, aunque ordenado de forma diferente. Tal es el caso de "Pedro bien te quiero", "Todos los bienes del mundo" o "Ay, triste que vengo".
 La monotonía que pudiera acarrear este tipo de organización de material se evita gracias a hábiles variaciones melódicas. Se aleja esta búsqueda de la mutua dependencia entre ambas secciones del villancico con el intento, mayoritario en la época, de contrastarlas al máximo. El romance de Encina es muy parecido al de sus contemporáneos y se encuentra en los mismos albores de la composición polifónica de romances, toda vez que, aunque contamos con algún ejemplo aislado anterior, la primera recopilación de tales la encontramos en el Cancionero musical de Palacio. Probablemente es este carácter novedoso de la pieza lo que hace que, frente a la originalidad del villancico de Encina, el romance cumpla al pie de la letra las por otra parte poco rigurosas normas

 

Chopin, Frédéric (1 de març de 1810 - 17 d'octubre de 1849)


Nacionalidad: es considerado el mayor compositor polaco y también un gran pianista 

Nació como Fryderyk Franciszek Chopin (Frédéric François Chopin, en francés) en Zelazowa Wola, una población del centro de Polonia, de padre francés y madre polaca. El padre había inmigrado desde Francia en su juventud, y daba clases de francés en diversas instituciones. Pronto el pequeño Chopin mostró sus dotes musicales, por lo que sus padres le pusieron un profesor de piano. A los ocho años Chopin ya tocaba este instrumento con maestría y compuso sus primeras polonesas. Pronto adquirió fama de niño prodigio y más adelante se convirtió en un virtuoso del piano. A los 16 años inició sus estudios de música, primero con Joseph Elsner y a partir de 1826 en el conservatorio de Varsovia.

Después de algunos viajes de conciertos a Viena y a Berlín, se trasladó en 1830 a París, donde vivió el resto de su vida. Allí se ganó la vida inicialmente dando clases de piano y más tarde ofreciendo conciertos para la sociedad. Entabló amistad con Franz Liszt y con Vincenzo Bellini.

Durante diez años Chopin vivió con la escritora George Sand una relación intensa pero tormentosa; la escritorá finalmente le abandonó cuando su tuberculosis se agravó. Chopin murió de esa enfermedad en París, a los 39 años de edad.

Es muy interesante la obra de George Sand Un invierno en Mallorca, donde relata sus vivencias con el compositor durante un tiempo en Valldemosa, (Mallorca).

Estilo

El estilo de Chopin parte de varias fuentes: de la obra de pianistas prerrománticos, pero también de los clásicos (sobre todo, Mozart y Beethoven), y también en parte de la ópera italiana, aunque concedió un papel muy importante al folklore polaco. Alcanzó muy pronto una definición de su estilo propio y en su primera etapa cultivó sobre todo formas clásicas (rondós, variaciones, sonatas, conciertos y tríos, hasta 1830), siempre basadas en la interpretación pianística. En su segundo periodo (1830-39) alcanzaron su auge el elemento nacional polaco y el romántico. Desarrolló la balada y el "scherzo" y les dio un aire dramático y muy expresivo. Sus Mazurcas, de esta época, se declaran a favor de las formas simples y libres, en un sólo movimiento. En su último periodo creativo volvió a las Sonatas, en las que evolucionó decisivamente hacia las formas románticas. Algunas de sus obras ofrecen incluso estructuras polifónicas.

Su estilo en inseparable de su ejecución. La gran sensibilidad y emotividad de su música está caracterizada por la expresividad y el predominio del "cantabile" y una dinámica matizada que concede a la interpretación aires de improvisación. Su obra, muy influida por el sentimiento nacional polaco, está también marcada por la ideología de la libertad propia de Francia y la profundidad de la herencia musical alemana de Bach y Beethoven. Influyó decisivamente en la obra musical de los siglos XIX y XX, preparó la vía a las escuelas nacionales y casi ningún compositor posterior pudo sustraerse de algún modo a su influencia. Su técnica pianística también ha influido decisivamente en toda la posterior. De hecho, casi toda su producción musical está escrita para piano: mazurcas, preludios, valses, sonatas, estudios nocturnos, baladas, 12 polonesas, e

OBRAS

  • Conciertos para piano y orquesta (2), op.11 y op.21.

  • Allegro de concierto, op.46

  • Sonatas para piano (3), op.4, op.35 y op.58

  • Nocturnos (21)

  • Baladas (4)

  • Valses (19)

  • Impromptus (4)

  • Scherzos (4)

  • Fantasía op.49

  • Polonesas

  • Preludios (26)

  • Estudios (27)

  • Mazurkas (58)

  • Fuga (1)

  • Escocesas (3)

  • Bourrées (2)

  • Bolero (1)

  • Tarantella op.41

  • Sonata para violonchelo y piano (1), op.65

  • Otras obras para violonchelo y piano (2)

  • Trío para violín, violonchelo y piano (1), op.8

  • Canciones para soprano y piano (16)

 

 

Mendelssohn Bartholdy, Felix (1809-1847)


Nacionalidad: compositor alemán.

Felix Mendelssohn nació en Hamburgo, hijo de un banquero y nieto del famoso filósofo Moses Mendelssohn. Su nombre completo fue Jacob Ludwig Felix Mendelssohn-Bartholdy. Cuando tenía tres años, su familia se trasladó a Berlín. Mendelssohn era un niño prodigio, que tocaba el piano con maestría y componía piezas musicales. Tuvo una profesora de piano formada en París y un profesor de composición de Berlín. A los nueve años hizo su primera aparición en público, cuando participó en un concierto de música de cámara. A los 13 años compuso su primera obra publicada, un cuarteto para piano.

En un encuentro con  Goethe, el famoso escritor quedó impresionado de la forma en que Mendelssohn tocaba el piano y le dijo que si algún día estuviese triste, quisiera que Mendelssohn acudiese a verle con su música.

Su primera sinfonía la compuso Mendelssohn a los 15 años, y a los 17 su obertura "Sueño de una noche de verano", basada en la obra del mismo nombre de  Shakespeare, y probablemente la obra más conocida de su adolescencia. Un año más tarde se representó por primera vez una ópera suya, aunque ya había compuesto varias con anterioridad. En 1830 escribió su obertura-concierto "Las  Hébridas ", que sigue siendo interpretada regularmente en la actualidad. La música está inspirada en temas escoceses, país que había visitado unos años antes. Esa misma música influyó en su tercera sinfonía, denominada "Escocesa", que Mendelssohn escribió de forma intermitente entre 1830 y 1842. Uno de sus numerosos viajes por Europa le llevó a Italia, donde se inspiró para su cuarta sinfonía llamada la "Italiana", una de sus obras más conocidas. En total escribió cinco sinfonías.

Mendelssohn compuso también dos conciertos para piano que gozan de una gran aceptación, y un concierto para violín que es una de las obras de la música clásica romántica más sobresalientes. También escribió música de cámara, entre las que se encuentra su conocido octeto para cuerdas, obras para piano sólo, y dos grandes oratorios. En estos últimos se aprecia una gran influencia de Bach, cuya música Mendelssohn popularizó ante un público todavía poco conocedor de la música barroca.

En 1842 Mendelssohn compuso música para determinados pasajes de la obra de Shakespeare "Sueño de una noche de verano", para la que ya había escrito la obertura. Una de las piezas de esta obra es la famosa "Marcha nupcial", que se sigue tocando en la actualidad en numerosas bodas. Aunque Mendelssohn no fue un compositor que influyó sobre otros de su tiempo o de épocas posteriores, su música fue muy popular en su tiempo y sigue siéndolo en la actualidad. El registro de sus composiciones comprende 72 obras publicadas en vida y 49 obras póstumas.

En los últimos años Mendelssohn tuvo una salud precaria. Parece ser que, además, la muerte de su hermana Fanny en mayo de 1847 le sumió en una profunda depresión. Pocos meses después de su hermana, Mendelssohn murió en  Leipzig a los 38 años de edad.

Su romanticismo se aprecia con claridad en el uso del color orquestal y en su tendencia hacia una música programática que describe lugares, sucesos o personas. Desde el punto de vista estructural Mendelssohn utiliza las formas musicales clásicas con un lirismo, una elegancia y un lenguaje armónico que le sitúa entre los compositores más conservadores de su época.

En ocasiones al caracterizar el estilo de Mendelssohn suele insistirse en esta última circunstancia, su apego a la forma y a los valores musicales heredados. Por esto, la crítica suele clasificarlo entre los que llama 'clásicos-románticos'. Espontaneidad, delicadeza y mesura dominan la música de este extraordinario artista.

OBRAS

  •   5 sinfonías: destacan la Sinfonía italiana (1833) y la Sinfonía escocesa (1843).

  •   música coral  : incluye los oratorios Paulus (1836) y Elías (1846) para coro y orquesta, la cantata Erste Walpurgisnacht (La noche de Walpurgis, 1832, revisada en 1843),

  • órgano:  sus sonatas, preludios y fugas, que constituyen la aportación más importante al repertorio de órgano desde Johann Sebastian Bach.

  • Piano: las Variations sérieuses (1841), y ocho volúmenes de Romanzas sin palabras para piano (1830-1845), compuestas algunas por su hermana Fanny.

  • oberturas para concierto

  • conciertos para violín (1844) y para piano (1831, 1837)

 

 Sousa, John Philip  (EUA, 1854-1932)


Nacionalidad: Director y compositor estadounidense.

Nació en Washington, D.C. y a la edad de 13 años fue aceptado en la Marine Band, la banda oficial del presidente de Estados Unidos. A los 18 años comenzó a actuar como violinista en orquestas teatrales. En 1880 fue nombrado director de la Marine Band y 12 años después renunció a este puesto para formar su propia orquesta, la Sousa's Band, con la que alcanzó gran popularidad en sus giras por Estados Unidos y Europa. Sousa era un perfeccionista y mejoró la calidad interpretativa y la riqueza de la instrumentación de las bandas de música.

Sus marchas, alrededor de 140, de gran brillantez y emotividad y típicamente estadounidenses, le valieron el sobrenombre de El rey de las marchas. De entre ellas destacan "Semper Fidelis" (1888), "Washington Post March" (1889), "King Cotton" (1897) y "Stars and Stripes Forever" (1897), la más popular de todas. Sousa también compuso 11 óperas cómicas y 2 poemas sinfónicos. Inventó una variante del helicón que consistía en una gran tuba contrabajo curvada en forma de círculo, con un pabellón inmóvil, y que lleva su nombre: sousafón.  

 

                           

Falla Matheu, Manuel de  (1876-1946)


Nacionalidad: compositor español

Recibió sus primeras lecciones musicales de su madre, María Jesús Matheu, una excelente pianista que, al advertir las innegables dotes de su hijo, no dudó en confiarlo a mejores profesores. Tras trabajar la armonía, el contrapunto y la composición en su ciudad natal con Alejandro Odero y Enrique Broca, ingresó en el Conservatorio de Madrid, donde tuvo como maestros a José Tragó y Felipe Pedrell. La influencia de este último sería decisiva en la conformación de su estética: fue él quien le abrió las puertas al conocimiento de la música autóctona española, que tanta importancia había de tener en su producción madura

Con los catalanes Isaac Albéniz y Enrique Granados, el gaditano Manuel de Falla es el tercero de los nombres que conforman la gran trilogía de la música nacionalista española.

Fue también uno de los primeros compositores de esta tradición que, cultivando un estilo tan inequívocamente español como alejado del tópico, supo darse a conocer con éxito en toda Europa y América, y con ello superó el aislamiento y la supeditación a otras tradiciones a que la música hispana parecía condenada desde el siglo XVIII. Nunca fue un compositor prolífico, pero sus creaciones, todas ellas de un asombroso grado de perfección, ocupan prácticamente un lugar de privilegio en el repertorio.

Tras algunas zarzuelas, hoy perdidas u olvidadas, como Los amores de Inés, los años de estudio en la capital española culminaron con la composición de la ópera La vida breve, que se hizo acreedora del primer premio de un concurso convocado por la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.

Aunque las bases del concurso estipulaban que el trabajo ganador debía representarse en el Teatro Real de Madrid, Falla hubo de esperar ocho años para dar a conocer su partitura, y ello ni siquiera fue en Madrid sino en Niza. Francia, precisamente, iba a ser la siguiente etapa de su formación: afincado en París desde 1907, allí entró en relación con Claude Debussy, Maurice Ravel, Dukas y Albéniz, cuya impronta es perceptible en sus composiciones de ese período, especialmente en Noches en los jardines de España, obra en la que, a pesar del innegable aroma español que presenta, está latente cierto impresionismo en la instrumentación. La madurez creativa de Falla empieza con su regreso a España, en el año 1914.

Es el momento en que compone sus obras más célebres: la pantomima El amor brujo y el ballet, El sombrero de tres picos (éste compuesto para cumplimentar un encargo de los célebres Ballets Rusos de Serge de Diaghilev), las Siete canciones populares españolas para voz y piano, la Fantasía bética para piano y Noches en los Jardines de España, estrenada en el Teatro Real. Su estilo fue evolucionando a través de estas composiciones desde el nacionalismo folclorista que revelan estas primeras partituras, inspiradas en temas, melodías, ritmos y giros andaluces o castellanos, hasta un nacionalismo que buscaba su inspiración en la tradición musical del Siglo de Oro español y al que responden la ópera para marionetas El retablo de maese Pedro, una de sus obras maestras, y el Concierto para clave y cinco instrumentos.

Mientras que en sus obras anteriores Falla hacía gala de una extensa paleta sonora, heredada directamente de la escuela francesa, en estas últimas composiciones su estilo fue haciéndose más austero y conciso, y de manera especial en el Concierto. Los últimos veinte años de su vida, el maestro los pasó trabajando en la que consideraba había de ser la obra de su vida: la cantata escénica La Atlántida, sobre un poema del poeta en lengua catalana Jacint Verdaguer, que le había obsesionado desde su infancia y en el cual veía reflejadas todas sus preocupaciones filosóficas, religiosas y humanísticas.

El 28 de septiembre de 1939, después de la guerra civil española y en puertas de la Segunda Guerra Mundial Manuel de Falla partió hacia Argentina, donde le sorprendería la muerte en 1946 sin que hubiera podido culminar su última obra La Atlántda. La tarea de finalizarla según los esbozos dejados por el maestro correspondió a su discípulo Ernesto Halffter.